Mar. 20.08.2019
Opinión  |  19 de Oct. 2016

“Gran Bretaña debe respetar el Atlántico Sur como zona de paz"

Por: Alejandro Betts, Peticionante argentino ante la ONU, fueguino nacido en Puerto Argentino

Ha tomado estado público que las fuerzas combinadas británicas de la Base Militar de Monte Agradable de las Islas Malvinas, llevarán a cabo maniobras militares con sistemas misilísticas durante la semana del 19 al 28 de octubre. Un tema para la polémica pero que no debe pasar desapercibo.

Por desgracia, estos ejercicios militares en Malvinas son una rutina anual de hace más de 25 años. Su realización es el resultado de la concesión al respecto otorgada por la Declaración Conjunta de las Delegaciones de la República Argentina y del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, emitida el 15 de febrero de 1990. En sus artículos operativos pertinentes, dicha Declaración procede a establecer un “Sistema Transitorio de Información y Consulta Recíprocas sobre los movimientos de las unidades de sus Fuerzas Armadas en áreas del Atlántico Sudoccidental”. Las precisiones sobre este “Sistema Transitorio” cuyo tiempo de duración no se determina.

Sucintamente, en lo relativo a maniobras militares dentro de un espacio marítimo comprendido entre el meridiano 20 W y las costas argentinas y los paralelos 40 S (que pasa al Sur del delta del Río Colorado — provincia de Buenos Aires) y 60 S (al Norte de las Islas Orcadas), que determina, en medidas de superficie, una sección del Atlántico Sur de aproximadamente seis millones de kilómetros cuadrados, estableciendo que los buques y aeronaves militares británicas deben informar con veinticinco (25) días de anticipación y por escrito, todo desplazamiento de unidades que circulen dentro del espacio marítimo. De ahí y el “Sistema Transitorio”, nace lo que en la actualidad son las maniobras militares británicas de rutina en Malvinas.

La presencia e incesante fortificación de esa base militar británica enquistada en el territorio argentino –sudamericano de las islas Malvinas y Georgias del Sur (un destacamento apéndice de la base madre de Mte. Agradable), transgrede los términos de artículo 2, inciso 4, de la Carta de las Naciones Unidas al referirse a los Principios de procedimiento de los Miembros de la Organización y la abstención de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.

Por otra parte, la gigantesca base militar ofensiva en Monte Agradable de las Islas Malvinas, contradice abiertamente la Resolución 41/11 de las Naciones Unidas que declara el Atlántico Sur una Zona de Paz y Cooperación. Vale recordar que la citada Resolución, aprobada por la Asamblea General el 27 de octubre de 1986, expresa puntualmente en su tercer párrafo: “exhorta a todos los Estados de todas las demás regiones, en especial a los Estados militarmente importantes, a que respeten escrupulosamente la región del Atlántico Sur como zona de paz y cooperación, en particular mediante la reducción y eventual eliminación de su presencia militar en dicha región, la no introducción de armas nucleares o de otras armas de destrucción masiva y la extensión a la región de rivalidades y conflictos que le sean ajenas”.

En un tono idéntico el articulo cuatro del mismo convoca “… a todos los Estados de la región y de todo otro región de cooperar en la eliminación de toda fuente de tensión en la zona, a respetar la unidad nacional, soberanía, independencia política y la integridad territorial de cada Estado de la zona, abstenerse del uso de la amenaza o la fuerza, y de observar estrictamente el principio de que el territorio de un Estado no debe ser objeto de la ocupación militar como resultado del uso de la fuerza en violación a la Carta de las Naciones Unidas, como así mismo, respetar que el principio de la adquisición de territorios por la fuerza es inadmisible…”.

Con estas herramientas se deben articular en una política consensuada Poder Ejecutivo Nacional/Congreso que tenga por objeto; 1) obligar a la potencia ocupante del territorio que retrotraiga el status jurídico y militar del territorio a las condiciones que prevalecían hace 34 años, replegando el escuadrón de aviones euro cazabombardero Typhoon, de máxima tecnología de combate, más las baterías misilísticas aire/aire-aire/tierra del Storm Shadow y las unidades navales de todo tipo (de superficie o sumergibles) portadoras de cualquier sistema de armas, como así también, todos los efectivos en tierra actualmente desplegados en las islas; y, 2) solicite una medida cautelar de suspensión de la explotación unilateral británica de los recursos naturales, renovables y no renovables de las respectivas jurisdicciones de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur.

Esta plataforma pondría sobre el tapete la verdadera dimensión de la disposición de diálogo constructivo entre las partes, especialmente la del Reino Unido, para comenzar a resolver de una buena vez la Cuestión Malvinas.