Mar. 20.08.2019
Opinión  |  24 de Mar. 2016

24 de marzo

Reflexiones a 40 años del golpe cívico militar de 1976

Por: María Rosa Díaz
Puesta a reflexionar sobre la conmemoración de los cuarenta años del golpe cívico militar de 1976, a mis sesenta y tres años, tengo más preguntas que certezas, tal vez de eso se trate la vida, no sólo en esta cuestión sino en todas.
 
A la luz de los últimos acontecimientos políticos son tantos los conceptos a revisar y los hechos históricos que analizar que paro y digo: que la tristeza, las emociones más encontradas no me paralicen y prime la racionalidad necesaria para ver un poco de luz al final del camino.
 
Busco en el diccionario definiciones de democracia (ya que en mi juventud luchaba para hacer la revolución, para que los obreros y estudiantes junto a todo el pueblo pudiéramos vencer a la clase dominante, a un sistema capitalista opresor y para pocos, no entraba en mis discusiones la palabra democracia) y leo: “sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes...”, “es una forma de gobierno del estado donde el poder es ejercido por el pueblo...”

Entonces pregunto para qué sirve la democracia, a quién le sirve la democracia, cómo un mismo concepto puede ser utilizado para que un estado avance en reconocimiento de derechos, libertades, distribución más justa de la riqueza o en su nombre hacer retroceder a un pueblo y borrar con pocos gestos y decisiones políticas lo que con tanta lentitud y esfuerzo a veces se alcanza.
 
Será que la democracia y el sistema capitalista están en constante tensión y hacen que los pueblos avancen y retrocedan en su desarrollo a ritmo constante.
 
No soy una intelectual, sólo divago desde mi experiencia que no siempre acierta a tomar el camino más liberador. Y me queda claro que Memoria, Verdad y Justicia, sigue siendo una consigna tan válida como hace cuarenta años, que a los luchadores de entonces se suman nuevos luchadores, que los derechos humanos son para los muertos, desaparecidos y presos de entonces y para los muertos, desaparecidos y presos de estos cuarenta años, y que es necesario seguir escuchando al pueblo, que es el soberano cuando reclama habitad digno, salud, educación, trabajo y dice no a la concentración de la riqueza, no a la concentración de las grandes corporaciones económicas de ahora y de siempre, no a la tierra arrasada por el corrimiento de las fronteras de la soja, no a la megaminería que nos mata y agota nuestros recursos naturales, no a que los nadies de siempre sigan siendo los eternos excluidos.
 
Si como pueblo no podemos comprender y luchar por todo esto, la democracia la democracia seguirá siendo un concepto vacío y del que se siguen apropiando los verdaderos enemigos.
 
POR LOS 30.000 DESAPARECIDOS PRESENTES AHORA Y SIEMPRE!!!!!!!!!!!!!!!!!

María Rosa Díaz
Senadora Nacional (MC)