Mar. 15.10.2019
Opinión  |  23 de Ago. 2015

Eterna Transición

Miserias de gobernar sin poder

Por: Guillermo Worman

"Ciertamente, ha sido un grave error no haber modificado los tiempos de entrega del mando en el mundo político provincial (aún faltan 4 meses) y el llamado a elecciones municipales a mediados de año. Entre otros motivos, a las autoridades electas que han tenido un desfavorable resultado electoral el poder se les escurre entre las manos".

La penosa transición hacia el cambio de mando está produciendo estragos en la recta final de las gestiones de la gobernadora Fabiana Ríos y del intendente capitalino Federico Sciurano, al punto que ambos han logrado movilizar las más primarias emociones de la sociedad en un sentido que nunca pudieron haber imaginado. Lo mismo le sucede a una Legislatura que pretende normar la vida de una Provincia con mera legalidad y nula legitimidad política. ¿Acaso cuántos de los actuales legisladores fueron reconocidos nuevamente por la sociedad fueguina?

Ciertamente, ha sido un grave error no haber modificado los tiempos de entrega del mando en el mundo político provincial (aún faltan 4 meses) y el llamado a elecciones municipales a mediados de año. Entre otros motivos, a las autoridades electas que han tenido un desfavorable resultado electoral el poder se les escurre entre las manos.

Toda aquella euforia preelectoral ha caducado y hoy sobrevuela un panorama de oscura y penosa desolación política. Como si los lideres y sus gabinetes se hubieran relajado de sus responsabilidades al no ver horizontes por delante, junto la frustrante decepción del resultado que han recibido en las urnas.

Así hoy, en plena crisis urbana y política, se gobierna sin respaldo alguno. El formalismo del principio de legalidad indica que ambos mandatarios y legisladores provinciales y municipales deben llegar a la meta por los resultados del 2011, aunque la sociedad apremiada por soluciones en el campo de la salud, educación, accesibilidad, como lo más mínimo de la seguridad social y otras cuestiones básicas que debe garantizar el Estado mira más a los nuevos electos en la búsqueda de soluciones que a los derrotados en las urnas. Pero Rosana Bertone, Walter Vuoto y los nuevos legisladores deben esperar con paciencia tibetiana para tomar las riendas de situaciones que se desmadran con el correr de los días. El reciente escándalo legislativo en torno al IPAUSS y el desbarranco de esa institución es el más claro ejemplo.

No alcanzó con los resultados del 21 y 28 de junio. Las PASO les dieron otro mazazo: el PSP repitió su famélico desempeño electoral y el radicalismo ni siquiera presentó candidaturas locales. Ambas situaciones increíbles de pensar para dos partidos que manejaron tamañas cuotas de poder durante más de 7 años. Con ese escenario deben gobernar hasta finales de año.

Por eso es indispensable gobernar con autoridad surgida de la comunidad. Porque, entre otras razones, quien conduce un proceso político administra situaciones imposibles de sobrellevar sin una base de reconocimiento colectivo.

Pues, si las condiciones indican que gobernar en estos escenarios genera resultados políticos absolutamente inapropiados, no hay más salida que reformar los procesos que tienden a este formato de gobierno sin poder. El tema es que recién se advierte cuando se sufren las consecuencias.

Ahora bien, un deber que tenemos por delante es estabilizar el sistema político fueguino y evitar que vuelva a repetirse un escenario como el actual, donde legisladores sin soporte electoral juegan a reglar las normas de todas una sociedad y dos mandatarios intentan durante largos y eternos meses resolver grandes problemas con mínimas cuotas de poder social. Algo que, a simple vista, resulta altamente inconveniente para una sociedad que precisa de cambios profundos y urgentes.

Claro está que todo esto podría haberse evitado. Será cuestión que no vuelva a repetirse. Por lo menos, queda la tranquilidad que el próximo gobierno empieza con poder político suficiente para revertir todas estas cuestiones tan absurdas como incoherentes.