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Yo informo  |  12 de May. 2015

Tendencias Actuales en Educación Ambiental.

Por: Especialista en Educación Ambiental Nancy Fernandez
La multiplicidad de situaciones y conflictos ambientales emergentes, globales y locales, reclaman de nuevas conceptualizaciones, creatividad metodológica y solidaridad cognitiva en relación al ambiente.

Desde esta mirada, la historia de la Educación Ambiental (EA) da cuenta de un campo epistemológico que se nutre y enriquece de principios, teorías educativas y enfoques metodológicos de diversos ámbitos, con la meta de promover cambios culturales que sustenten aprendizajes comprometidos y procesos de transformación política.

Uno de los objetivos fundamentales de la EA es comprometerse a rescatar pedagógicamente aquellas historias de enseñanza y de aprendizaje sobre problemáticas ambientales que recuperan saberes no solo técnicos, prácticos o útiles, sino que incluyen especialmente, el análisis de la complejidad social, los
mitos e imaginarios sociales, los dilemas éticos y el hacer colectivo para el cambio cultural. Esta línea permite ir superando una tradición académica en la que los profesores y maestros no son convocados a escribir y comunicar sus propias prácticas educativas.

La EA significada por múltiples ideologías, se ha ido enriqueciendo a lo largo de los últimos 30 años, con teorías sociológicas y educativas de corte crítico como las formuladas por Giroux, Habermas, Wegner, Tadeu da Silva, y con teorías socioconstructivistas del aprendizaje, el abordaje de problemas, el análisis de contextos y los vínculos entre lo intelectual y lo afectivo. Asimismo, se ha nutrido con los aportes y análisis de Bourdieu y Jodelet quienes incorporan como herramientas conceptuales la visión política del mundo, la noción de habitus y las representaciones sociales.

Tras esta riqueza de enfoques, persisten sin embargo, algunas tradiciones que aún hoy debaten el sentido y contenido de la EA: una de ellas, fundamentada en el desarrollo industrialista, desconoce que los avances científico-tecnológicos han generado beneficios y consecuencias de pesadilla con relación al medio ambiente (Gutierrez, 1998, Duch, 1997; Leff, 1993; Caride y Meira 2001). La cultura ambiental de esta corriente continúa depositando fuertemente en la ciencia y la tecnología la solución del problema. Esta tradición es fuente del llamado “ecologismo fundamentalista” que se encarga de demandar vigorosas sanciones a quienes no modifiquen sus procesos productivos (se aduce que la pobreza se deriva de una distorsión de la realidad en países desarrollados).

La otra tradición, se sustenta en el desarrollo del placer y en una posición romántica respecto de la naturaleza, que niega la cuestión política. Desde esta visión se cae en un conservacionismo ahistórico, idealista extremo y religioso, sin capacidad de vinculación con procesos de profundos cambios sociales y culturales. Esta vertiente ideológica, se observa en algunos grupos ecológicos que adoptan estrategias lúdicas y un enfoque extremo hacia el naturalismo.

La EA cuestiona no sólo el modelo de desarrollo y crecimiento hegemónico, sino también los enfoques teóricos-metodológicos con los que se ha pretendido conocer y explicar la realidad.

La particularidad de la EA es que responde a la pregunta por las finalidades cuestionando el modelo de desarrollo y racionalidad dominantes, proponiendo una revisión y reconstrucción de los modos de interacción sociedad naturaleza y por lo tanto la construcción de alternativas ambientales.

La EA recupera las representaciones sociales para reconocer significados múltiples y develar contradicciones entre valores, intereses, poder y racionalidad.

La EA se pregunta por la pedagogía y las finalidades de la educación, el para qué, el para quienes, el qué y el cómo.

La EA tiene como desafío la construcción de una cultura ambiental, instalando la capacidad de construir compromisos entre los seres humanos, buscando la participación activa de los habitantes del mundo en la construcción de una nueva racionalidad y un nuevo pacto social.

La EA debe atender y promover a la formación de un pensamiento complejo y a la construcción de un tipo de conocimiento que articule interpretaciones sociedad naturaleza y democratice intervenciones.

La EA ha de incluir, desde una perspectiva crítica, la dimensión histórica, el presente y el futuro, en el cual entran en dialogo y en tensión, clases sociales, etnias, nacionalidades, superando los fundamentalismos y las dicotomías excluyentes, y donde la diversidad puesta en diálogo genera identidad, expresa y construye nuestra propia humanidad.

Dichos enfoques atienen a la dialéctica que se establece entre cultura-naturaleza, configurando problemáticas de identidad particular que nos obligan a realizar otras lecturas sobre las tramas ambientales, en donde no es suficiente la información y concientización sobre los problemas para promover un cambio de teorías.

En este sentido, las problemáticas ambientales en desarrollo socio-histórico y cultural, involucran una profunda interrelación entre los fenómenos naturales, las prácticas culturales, las tecnologías y las tramas de conflictividad social. Estas relaciones evolutivas y dinámicas son las que demandan a los educadores de una revisión crítica respecto de qué conocimientos hay que seleccionar para enseñar lo ambiental reconociendo esa articulación de tramas conceptuales, ideológicas y actitudinales que atraviesan la conflictividad ambiental.

Referencias

Rivarosa, A., Astudillo, M. y Astudillo, C. (2012) Aportes a la identidad de la educación ambiental: estudios y enfoques para su didáctica Profesorado. Revista de Currículum y Formación de Profesorado, vol. 16, núm. 2, mayo-agosto, 2012, pp. 213- 238
Universidad de Granada. Granada, España
Caride, J. y Meira, P. (2001). Educación Ambiental y Desarrollo humano. Barcelona: Ariel Educación.
Duch, L (1997). La educación y la crisis de la modernidad. Barcelona: Paidós.
Gutierrez, J. y Priotto, G. (2008). Estudio de caso sobre un modelo Latinoamericano de desarrollo
curricular descentralizado en Educación Ambienta para la sustentabilidad. Rev. Mexicana de
Investigación Educativa, 13 (37), 529-571.
Leff, E. (1993). Racionalidad ambiental. Madrid: Siglo XXI

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