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Política e ilusión

Por: Aníbal Lobasso
Política e ilusión
Nuevamente estamos en vísperas de un nuevo proceso electoral, donde si bien no se disputaran cargos ejecutivos, se renovaran ambas cámaras legislativas lo que implica que se establecerán nuevas relaciones de poder entre el Poder Ejecutivo Nacional y ambas cámaras. También en estas elecciones se jugaran las relaciones y los vínculos entre los gobiernos provinciales y el gobierno nacional, más claramente la relación de cada gobernador con el Ministerio del Interior, lo que influirá en cómo se repartirán los fondos nacionales.

Como siempre en cada acto electoral, comienza el “estado de guerra permanente”, donde todo lo realizado hasta ese momento está mal. Surgen también los salvadores de la patria con sus recetas magistrales que sacaran al país de la crisis económica y social en la que está sumido. Sus fórmulas mágicas parecen pociones que todo lo remedian, sin embargo cuando ocuparon cargos públicos,  sus prescripciones fallaron y no tuvieron el resultado esperado. Pero siguen insistiendo ante un electorado que sigue esperando que alguna vez sus problemas sean atendidos y escuchados.

En este verdadero aquelarre, seguimos viendo las mismas caras, algunas mutaron a otras fuerzas políticas, otras nos llenan de promesas, otras se quedaron en el tiempo, otras olvidan, como dice la canción de Serrat que Carlos Marx está muerto y enterrado. Lo cierto es que seguimos discutiendo siempre lo mismo, los problemas de nuestro país persisten en el tiempo y lo que es más grave aún, es que se agudizan y profundizan. Basta mirar distintos indicadores socioeconómicos para corroborar lo dicho anteriormente.

Esta realidad muestra una carencia de políticas de Estado, nos hemos acostumbrado al cortoplacismo, a la falta de una planificación estratégica, a naturalizar lo malo. Ya no nos asombra nada, hemos llegado a un estado tal de costumbrismo y pasividad, que hasta llegamos a escuchar: roban pero hacen. Mientras tanto, los funcionarios que supimos conseguir se ocupan de sandeces dejando de lado las cosas importantes. Esto se puede observar a lo largo de nuestra geografía. Cada gobierno trae su receta y los resultados están a la vista. Fracaso tras fracaso. Miremos como ejemplo el sistema educativo, que ya hace varios años se encuentra en estado terminal.

La mayoría de los políticos, están más acostumbrados a cuidar sus propios intereses que privilegiar y solucionar los problemas de la gente. Han conformado una “casta” absolutamente corporativa, que más allá de las peleas mediáticas para la “gilada”, obran y trabajan para preservarse entre sí, manteniendo prebendas que les permita llevar una vida tranquila y acomodada lejos de las necesidades mundanas de los ciudadanos, que día a día tratan de llegar a fin de mes.

Lamentablemente la política que debe ser utilizada como una herramienta de transformación para la sociedad, se ha convertido en una herramienta para el logro del crecimiento económico de unos pocos.
Los políticos son como ilusionistas hacen un pase mágico y muestran una imagen irreal, mientras tanto nosotros, quedamos boquiabiertos, asombrados, nos pasan las cosas por delante, no las advertimos, y nos preguntamos como hicieron. Pese al engaño, los aplaudimos. Lo más grave es que los seguimos votando, los legitimamos, para que nos sigan ilusionando.
    
ANIBAL LOBASSO
DNI: 12.535.403