Mar. 15.10.2019
Entrevista  |  12 de Nov. 2012

Luego del acto en capital

Para Fabiana, el kirchnerismo tiene una política de confrontación

Luego del lanzamiento de su partido en Capital Federal, la gobernadora Fabiana Ríos le concedió una entrevista al portal de noticias La Política Online. En ella opina sobre el 8N, el gobierno nacional, la reforma de la constitución y las próximas elecciones. Nuevamente fue cuidadosa al referirse a Cristina Fernández de Kirchner y remarcó que a pesar de pertenecer a distintos partidos, hay una relación de mucho respeto.

¿El Gobierno debe dar un giro luego del cacerolazo del 8N?
 
La masividad de la marcha hace que sea vista por quienes fueron los destinatarios de la protesta. Pero hay una diversidad de planteos de una profundidad tan diferente que hace que se dificulte mucho la interpretación de lo que pasó. Es una interpretación que a mí me excede porque esa masividad tuvo más que ver con los grandes centros urbanos que con el interior. Las protestas de los estatales que tengo yo todas las semanas son mucho más grandes que la protestas hacia las demandas al Gobierno nacional. En Tierra del Fuego fundamentalmente no eran demandas al Gobierno nacional sino un acompañamiento al posicionamiento de periodistas de los medios que hoy están disputando, de Clarín puntualmente. El Gobierno no sólo debe mirar lo que pasa en Capital sino también lo que pasa en el interior en relación a esto.
 
¿No hubo masividad en el interior?
 
Por lo menos en la Patagonia.
 
Una de las críticas que más se sintieron el 8N apuntó contra la re-reelección de Cristina Kirchner.
 
Creo que lo que no podemos es ser hipócritas. No se puede discutir una lógica cuando se discute la posibilidad constitucional de otro, que a mí no me conviene o no me sirve, pero no se pregunta nada sobre la posición constitucional de uno, en cómo construyó poder en su lugar. Cuando los argentinos decidimos vivir en democracia y contribuir a esa democracia en lo que es el fortalecimiento de la división de poderes, la reforma constitucional que se llevo adelante en 1994, también teniamos la obligación de establecer en ese sentido pisos de ciudadanía. Cuando dijimos democracia dijimos hay un modo en el que las provincias van a estar representadas en el Senado, en el que el pueblo va a estar representado en Diputados, hay un modo en que se va a producir la elección. Esa modificación de 1994 se llevó adelante por un acuerdo entre los líderes de los principales partidos políticos, de oficialismo y oposición en este país. La reforma del año 94 no abordó ni fijó absolutamente nada respecto de las autonomías provinciales, que en cada una tenemos parámetros diferentes de democracia en cuanto a la valoración constitucional de las reelecciones. Entonces me parece muy bien establecer pisos. Todos.
 
Entonces está de acuerdo con el debate sobre la reforma constitucional.
 
A mí me parece que el debate de la reforma debería ser este.
 
¿Tiene una postura sobre la re-reelección?
 
No tengo una postura en particular si no se discute profundamente esto. Que por ejemplo en mi provincia hay una sola re-reelección y recién después de un período de distancia podrían volverse a suceder dos períodos. Hay otras provincias que tienen reelecciones indefinidas, otras como Santa Fe que no tienen reelección. Son discusiones interesantes. No tengo una opinión formada de la re-re ni creo que sea sano para el sistema democrático discutirlo en términos de personas. Sino que creo que hay que discutirlo en términos de sistema.
 
¿El año que viene va a volver a enfrentar al Gobierno?
 
Lo enfrenté en 2011.
 
¿Cree que podrá recuperar los dos senadores que perdió en 2008?
 
No lo sé. No sé cómo vamos a ir a las elecciones de 2013. Sí vamos a participar, pero no sé si vamos a poder recuperar los dos senadores. Es muy particular la conformación en mi provincia. Me presenté en 2011 con mi partido y ganamos. Yo no tengo urgencias. No construimos un partido para ir peleándonos en elecciones con distintas fuerzas, sino para construir un modo alternativo de organizarnos como república.
 
No va a ir ni con el FAP ni con el kirchnerismo.
 
Estamos viendo posibilidades de alianzas en la provincia.
 
¿Con quiénes?
 
Charlando, con nadie en particular, pero charlando.
 
¿Tiene algún límite?
 
Sí, claro. La derecha.
 
¿Y Rosana Bertone?
 
Con Bertone es imposible, no sé ni por qué fuerza va a ir.
 
¿Cómo tomó que Randazzo fuera a la fiesta de Bertone y terminara sacándose una foto con usted?
 
En principio entiendo que Randazzo iba a participar de lo que podía ser un triunfo del oficialismo. Pero recibí como un muy buen gesto que el ministro del Interior se acercara a nuestro local partidario a saludarnos y que además me pusiera en contacto con la presidenta de la Nación. Es un gesto democrático. En ese sentido lo valoro muy positivamente. Era razonable que el ministro fuera a apoyar a su candidata, cualquier otra cosa hubiera sido impensable.
 
¿Cómo es su trato con el Gobierno nacional?
 
Mi trato con el Gobierno ha sido muy bueno a lo largo de los primeros cuatro años de mi mandato. En este segundo período del mismo modo ha sido de mucho respeto. Yo respeto su legitimidad y ellos respetan la mía. Con las diferencias que podamos tener, ellos son de un partido, yo soy de otro.
 
¿Cómo la ve a Cristina Kirchner?
 
La veo en un momento complicado. Porque hay un momento social complicado, para todos los ejecutivos. Es un momento de mucha demanda. Me resulta muy difícil hablar de otros ejecutivos porque no puedo correrme del mío. El trabajo en el Ejecutivo es sumamente ingrato. Porque uno despliega una cantidad de acciones y una acción que no se llevó adelante de manera correcta o fue un error, puede empañar todo el resto que se haya hecho de manera adecuada. Hay una cantidad de responsabilidades que está en cabeza de quien es Ejecutivo.
 
¿Qué errores tuvo la presidenta?
 
Yo creo que cuando uno hace las cosas, las hace porque cree que es la única manera que tiene de hacerlas. ¿Qué cosas uno no hubiese hecho? Yo no creo que los enfrentamientos en los términos que se llevaron adelante conduzcan a buen puerto. Pero porque no es mi temperamento. Se pueden defender las cosas con la misma vehemencia sin ubicar necesariamente siempre a la política en el lugar del enemigo. Creo que en algún lugar hay que poder establecer diálogos. Es muy difícil después del uso de apelativos, reconstruir relaciones respetuosas.
 
¿Habla de los medios y los sindicatos?
 
Con todo el mundo. Yo me paro desde un lugar diferente. Es muy difícil gobernar sin ser peronista. Porque el peronismo ha construido unas bases de sustentación que no tenemos otras fuerzas políticas. No me quejo de eso, simplemente lo relato en términos objetivos, de realidad. Por lo tanto, para cualquiera que no sea peronista, la cuestión es compleja porque hay bases de sustentación que no tiene. Y para un peronismo que se para en un lugar de discusión social también es muy difícil cuando esas bases empiezan a cuestionar el poder constituido. Y me parece que está pasando esto.
 
¿El PJ le va a pasar factura a Cristina en 2013?
 
Yo creo que se la está pasando todo el tiempo.
 
¿Y cómo puede terminar eso?
 
Tiene que terminar bien. No puede terminar de otra manera. Las disputas políticas que hoy son tapa de diario mañana se resuelven. Siempre hay formas de hablar en la política. Y las cosas se resuelven, en un sentido o en otro. Puede ser que no sea en el sentido que a uno le gusta, claramente.
 
Si no hay re-reelección, ¿cómo cree que será la sucesión de Cristina Kirchner?
 
No le voy a dar indicaciones a otro partido, apenas puedo con el mío y mi provincia. Lo que sí me parece es que necesitamos una oposición que controle, necesitamos un Ejecutivo que profundice los avances que se han dado en términos de derechos.
 
¿Qué espera tras su lanzamiento en Capital?
 
No me lanzo en Capital, lanzo mi partido. Pienso que la construcción va a ser difícil como lo va a ser en la provincia de Buenos Aires. Valoro enormemente que estos compañeros, con la trayectoria y el compromiso que han tenido, hayan optado por un camino y no por un atajo. No es una construcción a corto plazo.